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La supuesta rivalidad entre perros y gatos ha sido plasmada ampliamente en la industria del entretenimiento. Pero ¿es tan malo como lo pintan? Es imposible que los dueños de perros pensemos en agrandar la familia con un felino.

De hecho, son miles de millones de familias las que han logrado el binomio perfecto con estas dos especies, y adivinen ¡pueden ser perfectos compañeros!. Todo es cuestión de que se acepten y reconozcan como parte de una misma manada. Si estás pensando que esa es la vida que quieres para ti, te dejamos acá algunas ideas:

  1. Primero analiza el comportamiento de tu perro. Si es agresivo con otros perros, si ya ha intentado cazar gatos antes o si no es equilibrado (rompe cosas, se orina por todos), quizá no sea momento de introducir un nuevo miembro a la familia. Primero tú y él deben lograr equilibrarse, quizá con la ayuda de un especialista.
  2. Si has decidido llevar el gato a casa, lo ideal es que el carácter del gato tampoco te vaya a meter en problemas. Trata de que sea un gato cachorro o esterilizado también de carácter equilibrado.
  3. Prepara tu casa para la llegada del nuevo miembro, en especial los gimnasios y espacios altos pues en el momento en el que el perro pudiera representar algún peligro, el gato encontrará un lugar para esconderse.
  4. Preséntalo amigablemente como si fuera un miembro más de la manada, y asegúrate de darle un snack a tu perro si su reacción es positiva.
  5. No te frustres si al inicio no funciona, todos los cambios requieren un tiempo y paciencia. Tampoco presiones que estén siempre juntos y sean mejores amigos, basta con que se soporten y convivan bien.

  6. Pon su comida en diferentes lugares, los perros tienden a meterse a la boca todo lo que encuentren y la comida de gatos no será la excepción. Pon la comida del gato en una zona alta como reposteros o mesas.
  7. No te preocupes si el perro persigue al gato, sus movimientos los excitan. Tampoco trates de entrometerte si están jugando. Solo vigílalos por si la situación se pone tensa, pero no te estreses por un simple juego ni trates de castigar a tu perro por perseguir al gato. 

Finalmente, todo es posible en esta viña del señor por lo que si después quieres tener también conejos, seguro podrás lograrlo con mucha paciencia y preparación. Por ello, tener un gato cuando ya tienes un perro no es imposible y definitivamente es muy reconfortante para cada miembro de la familia.


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